Para vivir

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Así es un domingo cualquiera en la RUT

Piscina por la mañana, comida en el comedor grande y una tarde de fútbolín: repasamos cómo es un fin de semana normal para quien vive aquí.

Así es un domingo cualquiera en la RUT
Así es un domingo cualquiera en la RUT

Los domingos en la RUT no se parecen a los del resto de la semana. No hay clases ni horarios que cumplir, así que cada quien decide cómo empezarlo: hay quien baja pronto a desayunar y quien aparece a media mañana, todavía en pijama, directo hacia el café.

Un desayuno sin prisas

El comedor abre más tarde los fines de semana, y se nota en el ambiente: menos ruido de cucharas contra el plato y más conversación. Es habitual encontrarse a dos o tres grupos repasando los planes del día mientras deciden si la mañana es de piscina, de estudio en la sala común o de una vuelta por el campus.

«Los domingos son el día en que más se nota que esto es una casa, no solo una residencia.»

La tarde: piscina, estudio o fútbolín

Con el buen tiempo, la piscina se convierte en el punto de encuentro de la tarde. Quien prefiere un plan más tranquilo se queda en la sala de estudio o en el jardín con un libro, y hacia media tarde el salón se llena con la partida de fútbolín de siempre, que casi nunca falta.

Y así, entre piscina, comedor y fútbolín, se hace de noche. Un domingo cualquiera que, contado así, no suena tan distinto al de cualquier casa compartida — porque, al final, de eso se trata.