¿No te pasa que tras el verano, al empezar la universidad, te encuentras con el tremendo inconveniente de que hay que ponerse a ESTUDIAR?

Esta palabrita la vamos olvidando a lo largo del verano, poco a poco pierde su significado debido a la falta de práctica.

La RAE define estudiar como “ejercitar el entendimiento para alcanzar o comprender una cosa”.

Dentro de este “básico” concepto, podemos encontrar 3 ideas muy interesantes:

  • La del ejercicio, que implica un trabajo dinámico y de cierto hábito o frecuencia.
  • La del entendimiento, que sugiere una actividad intelectual en la que ponemos en funcionamiento nuestro pensamiento y relacionamos nuevos contenidos con saberes previos que ya hemos incorporado
  • La de la comprensión, que indica que estudiar es entender, dotando de significado el conocimiento que alcanzamos.

Ahora bien, ¿cómo debemos estudiar?

Muchos insisten en que no hay fórmulas ni recetas, pero no es verdad. Hay tantas formas de estudiar como individuos que estudian. Cada persona debe adaptar un buen método de estudio a su capacidad.

Pero para ello hay que partir de unas premisas básicas:

Lectura: Cuando nos proponemos estudiar un texto debemos comenzar por una lectura rápida, y luego realizar una segunda lectura más atenta. Es aquí cuando debes marcar las ideas principales y diferenciarlas de las que tienen menor importancia. 

Algunas personas, que tienen buena memoria visual, realizan esta tarea marcando con diferentes colores el texto, lo que luego va a permitirles identificar rápidamente las ideas centrales y distinguirlas, por ejemplo, de las anécdotas.

Tras estos pasos previos hay personas que prefieren resumir el texto, hay otros que simplemente lo repiten una y otra vez. Algunos, incluso, prefieren grabarse y escucharse repasando la materia.

Aún así, está bien destacar que estudiar no es solo fijar conceptos, si no relacionarlos con los que previamente hemos aprendido.

Es importante conocer que la memoria forma parte fundamental del estudio, sin elementos a los que ligar los conceptos que pretendemos aprender, es imposible estudiar de una forma adecuada.

Usar la memoria para estudiar no significa estudiar de memoria.

Memorizar sin comprender no sirve para nada, olvidarás todo lo que creías haber aprendido. Si te fijas, notarás que muchas veces has aprendido cosas de memoria sin ni si quiera haberlas estudiado: frases de películas, cartas, canciones… cosas que por repetición o por interés puedes recordar casi sin errores.

Y es que ahí, está la clave de estudiar: interés, deseo de aprender y hacer tuyos los contenidos de las diferentes materias. 

Como último consejo: Para estudiar, es importante elegir el momento del día que te sea más cómodo, exceptuando la noche, que está para descansar y reponer fuerzas. Hazlo siempre en un ambiente agradable, sólo o con amigos, y pon voluntad.

Si con estos pequeños consejos sigues teniendo problemas con el estudio, no dudes en hablar con alguno de los trabajadores de RUT. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para ayudarte.